Solo la noche me ayudará a escapar (Capítulo 8)

El hielo recorrió mi cuerpo, ¿qué iba a ser de mí? Me había pillado, me mataría, después me echaría a las aguas…total, ¿quién se acordaría de mí? Nadie, no tenía a nadie. Ninguna persona intentaría localizarme, de hecho ya llevaba tiempo en la isla y no había ninguna noticia de mi desaparición.

No me di cuenta, fue en una décima de segundo. Usami y yo volvimos a la casa. Lo cerró todo, de cal a canto no dejando nada, ninguna oportunidad de escapar. Sam se quedó en la bahía, espero que estuviese bien, no quería meterlo en problemas por mi culpa.

-          ¿Por qué? –preguntó tajante, cruzándose de brazos sentado en el sofá. Sin mirarme.

-          ¿Escapar? Porque no quiero estar aquí, es obvio –respondí sin sentarme enfrente, no quería cruzar mi mirada con la suya.

-          Yo te he dado todo Misaki, todo…¿qué serías sin mí? –sonaba dolido, pero a la vez enfadado.

-          ¡Nada! No sería nada, ¿eso es lo que querías oír? ¡Déjame en Japón! Tirado como un sucio bicho, seré una mierda vagando por las calles de la ciudad pero por lo menos seré libre –empecé a llorar, estaba dispuesto  a pagar ese precio aunque me doliese.

-          ¡Pero yo te amo! Y tú también me amas Misaki, ¿esos dos años fueron mentira? Todos los besos, las caricias, tus sonrisas tan inocentes ¿TODO FUE MENTIRA? –levantó la voz pegando un golpe en el sofá, hundiendo su puño.

-          Sabes que no, pero… pero…. Me engañaste, ¡eres un v-vampiro! Me lo ocultaste, ¿calentar tus manos con mi calor? ¡Palabras baratas! Sabías que no era posible –comencé a gritar al igual que él, pero estaba llorando. Me daba rabia no poder evitarlo.

-          ¿Te piensas que yo elegí ser vampiro? ¿te piensas que estoy cómodo siéndolo? Un vampiro normal te tendría como un esclavo, como un objeto sexual drenándote cada noche la sangre en cambio yo…solo quiero una relación, y la quiero contigo –se paró poniéndose frente a mío. Sus ojos lilas estaban relucientes, como si brillaran y sus colmillos fuera…estaba enfadado.

-          ¿Y qué? ¿Cuántos años? Me piensas arrebatar la vida, hasta que cumpla setenta años y sea un viejo, tú estarás igual de atractivo. Me abandonarás, y habré desperdiciado mi vida mientras que tú te irás a buscar a otro joven ¡Déjame vivir!

-          ¡PARA UN VAMPIRO ESO ES LO DE MENOS! Me da igual que envejezcas, ¿te crees que no lo sé? Misaki, eres muy pequeño aun para pensar en eso. Por favor quiéreme.

De repente, se oyó ruido…mucho ruido afuera ¿quién sería? Todos gritaba “Usami” diría que eran dos o tres personas, abrí los ojos un poco sorprendido. Mis lágrimas habían parado y Usami se erizó.

-          Espera aquí.

-          No, quiero ir contigo.

-          No.

-          ¿No querías que fueramos una relación? Empecemos por confiar el uno en el otro –dije serio.

-          Joder…está bien, pero no te separes de mi lado.



Abrío una de las largas ventanas, y lo vimos…había un barco encallado en la playa. De él salían tres personas, una rubia con el pelo largo y un poco ondulado. Vestía una chaqueta blanca y una falda que no le llegaba a la rodilla complementándolos con unos tacones. Se le hacía difícil caminar por la arena, ya que se iba tambaleando.

El otro llevaba gafas, de esas que llevaban los jóvenes de mi edad para hacerse los modernos. Llevaba una cresta cortita, su tono de piel era moreno e iba sin camiseta solo con unos bermudas de color amarillo y unas chanclas.

Y él último era castaño, con un flequillo como el mío pero su cuerpo estaba mucho más trabajado. Se notaba que era el más alto de los tres y venía de trae negro.

-          Te hemos estado buscando mucho tiempo, ¿sabes? –preguntó la rubia riéndose- Oh pero si es un humano…¿nos lo comemos?

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