¿Libertad? ¿Con un vampiro? Imposible. (CAPÍTULO 6)

-          ¡JODER! –vociferó, levantándose de encima del pequeño dándole una patada a una de los sofás individuales lanzándolo contra la pared- No te complazco, te quejas. Te complazco, te quejas. Te doy un lugar mejor, te quejas. ¿Qué tengo que hacer para que no te quejes? ¡Dímelo joder, dímelo!
-          No es eso… sólo que siento que mi cuerpo va a desfallecer…-contestó mirando al suelo.
-          Vale, vale –suspiró, mirando por la gran ventana de la habitación.
-          Entiéndeme por favor –sonaba a disculpa por parte del pequeño, quien se sentó en la cama un poco agitado.
-          ¿Qué somos? –preguntó el vikingo, girándose a mirarlo fríamente, como si estuviese congelando a John.
-          No es una cosa que esté en mis manos, ¿o me equivoco? ¿qué saco al decirte que no hay nada? Sí lo hay, pero no puedo clasificarlo. No te abres a mí, Eric. ¿Mi vida normal no importa?
-          Llevo mil años muerto, no esperes que me sea fácil, pero lo intento. Solo sé que te quiero a mi lado, junto a mí, apoyándome, teniendo tu hombro cuando lo necesite. Te lo repito, tengo mil años de vampiro, no puedo fiarme sabiendo que la otra vez te escapaste –contestó acercándose al menor, poniéndose justo a su lado. Tomó su mentón para mirarle fijamente esos labios que le volvían loco- yo tampoco puedo clasificar lo que siento por ti, solo sé que me está devorando por dentro y eso me hace querer comerte.

Sin poder contenerse más lo besó, pero esta vez no fue una intromisión, sino un beso deseado por los dos. Uno con más timidez que el otro, pero al fin y al cabo una unión sincera, la primera. El rubio sentía que esa pasión lo iba a matar mientras que el de ojos verdes quería dejarse matar por él. La atmósfera estaba creada, el amor artificial y la pasión sincera había invadido la habitación.

-          Quiero hacerlo bien, enséñame a hacerlo bien –cortó el beso Eric, mirando con súplica al frágil y tan fuerte humano que tenía en frente.
-          Tú… ¿lo que quieres es una relación? ¿novios? –preguntó un poco desconcertado, sin romper aquél ambiente.
-          Si dijera que si, ¿me convierte en débil?
-          Te convierte en persona, sé que la tienes muy guardada, pero sigues teniendo tu humanidad aquí Eric –contestó poniendo su pequeña mano en el corazón no latiente del mayor.
-          Pues entonces sí. Quiero eso, pero lo quiero bien. Quiero que sea verdadero.
-          Entonces, ¿empezamos de adelante para atrás? Déjame vivir, tendremos citas, viviremos solos, nos llamaremos cuando queramos saber del otro, siendo independientes. Sin trampas, sin engaños ni mentiras.

¿Qué era lo que le acababa de decir John? ¿Cuándo fue la última vez que no hizo algo con trampas, engaños o mentiras? No tenía ni idea de cómo hacerlo, pero algo le decía que debía cumplirlo si quería ser feliz, o lo que fuese.
-          Acepto, mañana tendrás tu móvil en la recepción. No hace falta que vengas al Vantasía, vive…tu vida, pero empiézala mañana porque hoy serás mío –como si fuese una despedida, lo empujó levemente hacia atrás besándole las mejillas, para pasar después a sus labios, saboreándolos, succionándolos, disfrutándolos al máximo.

No hubo respuesta, no hubieron palabras. Solo se quitaron la ropa el uno al otro lentamente, sin prisas observándose el uno al otro con una especie de sentimiento que no existía, algo nuevo que se empezaba a apoderar de los dos. Ya desnudos, Eric se paró luciendo todo su escultural cuerpo ofreciéndole la mano al pequeño quien aceptó tímidamente.
Sin soltarle la mano lo envolvió en un abrazo, en unas manos que rodearon las estrechas caderas de John, apoyando su mejilla en el hombro del chico dándole pequeños mordiscos en el hombro. Ronroneó un par de veces, mientras deslizaba su lengua por la parte trasera del cuello, bajando lentamente por toda su espalda hasta arrodillarse, quedando su vista a la mitad de esta.
Su mano derecha se arrastró hasta el miembro ya erecto del menor, aprisionándolo entre sus dedos mientras que con su mano izquierda sujetaba ambas manos de John, teniéndolas en su espalda anulándole el movimiento. Los gemidos no tardaron en salir, causando diversas expresiones en la cara del adolescente. Eric disfrutaba del momento, aprovechando para morder una nalga arrancando un gemido mucho más sonoro.

*** ***

-          Sookie dime que están haciendo –insistía Sam desesperadamente.
-          Em…nada, nada solo están hablando. Tranquilo, tenemos todo el día para ir a rescatar a John, no te preocupes –sonreía nerviosa, sabiendo los pensamientos “impuros” de pasión que estaba teniendo el adolescente en esos momentos en la habitación de al lado.

-          Joder… -rechistaba el tabernero, suspirando.

Comentarios

  1. wow wow wow mw encanta tu fic mas que son vampiros me encanta

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