Solo la noche me ayudará a escapar Capítulo 5 (completo)


-      No te preocupes, no soy una chica –resoplé y me dispuse a salir, pero antes de hacerlo me detuvo con su brazo ¿por qué los vampiros se podían mover tan rápido? Así nunca podría escapar.
-      He dicho que no Misaki –Dijo soltando el agarre para pasar sus manos por mi cadera, abrazándome- Te amo
-      Suéltame –dije seco, ¿se creía que después de todo lo que me había hecho, de tenerme secuestrado en una isla iba a ser cariñoso? Ni en sueños.
-      No –me arrastró  a la cama, sentándose encima de mí, besándome el cuello, mis negaciones no le servían de nada-
-      ¡PARA, NO QUIERO VERTE PEDAZO DE IDIOTA! ¡QUIERO VOLVER A JAPÓN! ¡DÉJAME! –le grité comenzando a llorar, gesto que lo hizo recapacitar ya que se salió de encima y me abrazó tumbándose a un lado.
-      Te quiero, no voy a hacerte daño. Misaki, solo me necesitas a mí –dijo dándome pequeños besos en el hombro- Está bien, decidido, vamos a hacer una cosa…
-      ¿Qué? –pregunté un poco temeroso y con vergüenza de pensar que alomejor Sam, el hijo de maría haya escuchado la escena.
-      Si te portas bien y me obedeces, volveremos a Japón ¿de acuerdo? –dijo parándose de la cama, vistiéndose con ropa informal.
-      E-está bien –tartamudeé un poco al decirlo, pero intenté sonar decidido.

Antes de salir de la habitación, intenté hablar calmadamente con él sobre de que no echará a Sam ni a su madre. Solo lo pude conseguir a base de un beso y una ducha con él, cosa que me asqueó. Si de verdad me quería ¿por qué no me dejaba marchar? Seguro que podía encontrar a alguien mil veces mejor que yo.
Salí vestido con una player de color verde claro y unos shorts azules, y vi a Sam quien me miraba con una pequeña sonrisa aunque temerosa, cosa que me hizo sonrojar levemente. No quería hablar con él por si Usagi nos pillaba.
-      María ¿os falta mucho para acabar? –preguntó Usagi quien salió vestido solo con unos shorts negros que dejaban ver todo su pecho fornido ¿Por qué él podía salir medio desnudo y yo no?
-      No señor, casi acabamos –respondió temerosa, le habían cogido miedo a Usagi. Seguro que Sam ya no quería saber nada más de mí.
Me quedé en casa mientras usagi salió  a cazar animales, el aroma de mar me distraía aunque aún no me quitaba esa sensación de inseguridad. ¿Amaba a Usagi? No lo sabía, lo que si era que lo quería, pero su manera de hacer las cosas me había echado atrás en casi todo. No puedo soportar que decida como controlar mi vida ¿O acaso el puede?
Vi como Sam salió de la casa y fui corriendo a buscarlo, quería hablar con él decirle que perdonará a Usagi por su comportamiento, lo agarré por el hombro pero él me quitó el brazo inmediatamente, como si fuera un acto reflejo causado por el temor al peli gris supongo.
-      Sam, por favor perdóname –dije un poco avergonzado.
-      No se preocupe señor Misaki, fue mi culpa. Si me lo permite, me retiro –Se giró nuevamente para marcharse pero lo detuve del brazo, era la única distracción que tenía en la isla, y mi única oportunidad para escapar.
-      No me abandones –le rogué triste, me daban ganas de llorar la situación tan lastimosa que tenía que aparentar.
Y si, tenía planeado escapar. Aún no sé como ni cuando lo haré, pero lo haré, estoy seguro. Solo tengo que esperar a que Usagi baje la guardia y coger un barco de los que tiene que tener encallados por alguna parte de la isla, era lógica que a mí no me iba a dejar verlos ¿ten a tu presa lejos de la salida, no Usagi? A este juego íbamos a jugar los dos, no me iba a dejar asustar.

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