¿Libertad? ¿Con un vampiro? Imposible (Capítulo 8)

Me vestí lo más rápido que pude, tenía que hacerle entrar a la cabeza de Sam, que no podía marcharme con él por mucho que yo quisiera. Eric me encontraría y nuevamente me raptaría. ¿Por qué tuve que gustarle a un vampiro así? No puedo entenderlo. Tampoco es que sea gran cosa.

Sentaros aquí por favor –comenté haciéndolos pasar a los sofás- ¿queréis que pida algo para beber a los del servicio?

No, gracias. –rechazó la rubia, que se sentó en el sofá más pequeño.

No te preocupes John.

Bien –me senté en frente de ellos- como ya habéis visto, pertenezco a Eric, y no puedo marcharme por mucho que mi voluntad quiera. No es que sea especialmente feliz con esta situación, pero es lo que hay.

No te tienes que preocupar por eso –dijo Sam serio.

Eso dices ahora.

No. Lo digo porque le tendimos una emboscada a la salida y ahora está muerto –sentenció, noté como la chica se sorprendió igual que yo.




¿Cómo era posible? Sería mentira…¿no? Eric no podía morir, era un vampiro, tenía mil años, era…era casi invencible. Intentaba no creérmelo, pero Sam tenía la decisión en su mirada. Una lágrima salió de mis ojos, ahora que las cosas iban a empezar a cambiar por fin…se desmoronaba todo, absolutamente todo.

Por eso lo mejor que puedes hacer, es venirte conmigo. No creo que Pam te mantenga –dijo igual de serio.

E..está bien –respondí mirando al suelo, aún no lo podía asimilar. Era mucho para mí.




Recogí lo justo y lo necesario, Sam me apresuraba a cada minuto que pasaba para que terminara de una vez. ¿Eso era lo que quería desde el principio, no? Librarme de Eric, pero….¿por qué se sentía tan vacío? No sabía si era la tristeza la que me invadía, o… el alivio. Si, tenía que ser eso. Yo quería ser libre…

Salimos los tres del hotel casi corriendo, todo el sol me pegaba en la cara, como si me estuviese castigando por algo… ¿había actuado mal? Algo me decía que nada era verdad y que debía quedarme en aquella habitación pudriéndome cada vez más.

Me monté en la parte de atrás de la camioneta, la chica rubia llamada Sookie creo que era un hada como yo. Era una maldición y una virtud no poder leer los pensamientos como todas las ninfas de mi especie, solo podía desabocar luz de mis manos a modo de energía.

Estate tranquilo –sonrió ella, girándose a verme- en el Merlotte’s se trabaja muy bien ya verás.

Gracias.

John…a partir de ahora tendrás la vida que te mereces –dijo Sam, mirando al frente por la carretera. Mi pregunta era, ¿quizás ya no tenía lo que merecía? Al fin y al cabo venía de la calle y Eric me recogió.




Llegamos al Merlotte's y estaba mucho más animado de como lo recordaba la última vez, no había ninguna mesa desocupado, llenas de gente contenta, riendo, todo lo que yo no podía hacer en ese momento. Sam me llevó a su despacho, mientras que Sookie solo entró a ponerse el delantal, saliendo nuevamente.




-Sé que te tienes que sentir desconcertado, pero te acostumbrarás. Trabajarás aquí a media jornada, y retomaras tus estudios, ¿no es eso lo que querías? -preguntó cogiéndome de los hombros, era tan...amable, nada de lo que era Eric.

-Si, pero no sé. Es inevitable sentir un poco de tristeza por Eric, ¿como lo mataste? ¿Y Pam? ¿El vantasía? -habían muchas dudas.

-Tranquilo, no te preocupes. Será mejor que vayas a echarte un rato a la carabana, no hace falta que comiences hoy.

-No, no. Por favor, quiero hacerlo. Muchas gracias Sam, por todo...de verdad. No sé como agradecértelo -musité bastante tímido, no sé porqué tenerlo tan cerca había hecho que me sonrojase un poco.

-Tiempo al tiempo -contestó tomándome del mentón-. Me haces sentir bien John, no quiero dejarte escapar -sus labios se acercaron a los míos, pero antes de que pudieran hacer contacto, una pelirroja abrió la puerta.

-¡Sam Merlotte, la taberna está llena! Así que ayúdanos por favor -dijo histérica.

-Está bien, está bien. Por cierto, ella es Arleen, una de las camareras del Merlotte's -la chica solo me sonrió y se dio la vuelta para volver al trabajo.

-Dame eso -me acerqué a uno de los pequeños sofás que habían dentro del despacho, tomando uno de los delantales-. No quiero descansar, estoy bien. Quiero estar activo -sonreí, ocultando mis verdaderos sentimientos y dudas que me estaban comiendo por dentro.

-Como quiera el señorito. Creo que a partir de ahora va a haber un nuevo dueño aquí... -respondió con esa sonrisa noble, cautivadora, que a cualquier chica enamoraría seguido de revolverme el pelo, antes de salir para ir a atender a la clientela.

Enrollé el uniforme por mi cuerpo, y salí dispuesto a cumplir. A distraerme un rato, después ya pensaría en lo que hacer, no podía dejar a Pam así. Seguro que estaría destrozada, aunque conmigo nunca se portó bien y me insultaba, quería a Eric por encima de todo. Tenía que ir a Vantasía.

Pasando por el pasillo antes de llegar a donde estaba la barra y las mesas, sentí como me cogían del pescuezo, girándome como si fuese un muñeco.

-Oh, pero qué bebé más guapo tenemos con nosotros, ¿Eres el nuevo camarero? Te como -me hablaba un hombre alto, forzudo, iba vestido con una camiseta bastante apretada y un pañuelo que rondaba su pelo rapado del mismo color. Llevaba los ojos maquillados con sombra.

-Hola...si, supongo que a partir de ahora trabajaré aquí -sonreí un poco incómodo.

-Lafayette deja al crío -se oyó una voz, perteneciente a un hombre treinteañero, rubio con el pelo tirado hacia atrás, además de un barba abultada. No es que fuera larga, pero tampoco corta-. Encantado, mi nombre es Terry -saludó estirando su mano, la cual cogí y estreché con naturalidad.

-Os dejo, que tengo que atender... -me escabullí lo más pronto que pude, no se veían malas personas, pero me sentí un poco nervioso durante un momento, y más ahora que había anochecido.




**** ****

Mientras en el hotel, donde antes se hospedaba John. Se encontraba Pam, destrozando todo el Hall del hotel, a una velocidad típica de los vampiros. Cogía los jarrones y los lanzaba a todas partes, las mesas, todo era arrasado por la vampiresa.

-¿Dónde mierda está el muñeco Ken de los cojones? -gritó, se acercó rápidamente a la recepcionista, que la miraba completamente aterrorizada-. ¡Contesta pedazo de puta!

-No...no lo sé señorita, por favor tranquilícese -dijo en sollozos la joven.

-Joder -rechistó, cogiéndola del escote pero soltándola un segundo después, como si se le hubiera ocurrido algo-. El montañero de pueblo, no entiendo como no se me había ocurrido antes.




Del edificio salía Pam, con su melena rubia que le ondeaba el aire mientras que su expresión era la típica de una diva. Vestía un apretado y corto vestido negro, hecho de cuero, al que complementaban unos tacones del mismo color en aguja. Se dirigía al pequeño pueblo de Bon temps, con ganas de matar.


Os dejo la lista de personajes en los que están inspirados, todos.


Eric Northman (Izquierda) Sam Merlotte (Derecha)



















John, nuestro protagonista.

















Pamela, más conocida como Pam.















Sookie Stackhouse.


















Terry y Arleen.












Lafayette.

Comentarios

  1. nooo espero continuacion que le paso a eric

    ResponderEliminar
  2. noooooo!!!!!!! porfa, continuaaaaaaa.......... me muero de las ganas x la continuacion...... q le paso a john?! y a sam?! y eric?! continuaaaaaaaaaaaa...........porfa.........

    ResponderEliminar