Solo la noche me ayudará a escapar. Capítulo 2. (Completo)


Usagi no les respondió, se fueron inmediatamente. Sinceramente me había quedado un poco extrañado por las extrañas reacciones que tenían ellos dos.

-          Usagi  ¿Por qué nos miran así? –Pregunté curioso-

-          Pues porque piensan que te tengo retenido aquí –Me sonrió  mientras acariciaba mi cabello-

       Bueno, no están tan equivocados –Suspiré- ¿Saben lo que eres?

-          Él no sospecha nada, pero ella si lo piensa por eso está asustada, solo ignóralos

Me quedé un poco extrañado ¿Se pensaban que era una especie de damisela? Soy un chico, pero aún así la verdad es que era extraño. Además de que nos habían visto besarnos, que vergüenza.

Más tarde me entretuve un poco viendo la casa que hasta el momento no había sido capaz de verla entera, solo el salón, la cocina y la habitación pero habían mucho más. La verdad que la decoración Hawaiana de la casa era bastante alegre, cosa que contradecía con usagi san pero estaba muy bonito todo, aunque como siempre muy espacioso todo.

No sé porque pero desde hace varios días me siento observado, sé que és una locura pero es una sensación mía.  Fui a la cocina a preparar la cena, los últimos días la hacía usagi san pero como nuestra relación había mejorado decidí cocinar yo. Aunque usagi san no sabía cocinar, a lo mejor me mintió en eso también.

-          ¿Estás cocinando? –Me sobresalté un poco pero seguí haciendo la comida-

-          Ah esto… sí, bueno carne –Respondí seco-

-          Qué bien, que ganas de probar otra vez tu comida Misaki –Me sonríe con esa cara perfecta que tiene, me hace flaquear pero no me lo puedo permitir, al fin y al cabo és un vampiro, a lo mejor me quiere comer aunque no creo-

-          Puedes preguntarme lo que quieras, sé que tienes que tener muchas dudas –Se sienta en la mesa apoyando su mentón en sus manos mirándome fijamente, me incomoda un poco pero lo puedo soportar-

-          ¿T-tú comes? C-comida normal digo… -Pregunto curioso ya que leí en internet que no lo hacían-
-          Claro, pero no me alimenta tanto como lo hace la sangre aunque solo de animales –Se para y me abraza por la cadera mientras  estoy friendo la sartén, me controlo lo poco que puedo- Te quiero Misaki, no quiero que te vayas –Me empieza a oler el cabello-

-          Aunque quisiera no podría irme de aquí, estamos en una isla –Suspiro-  Extraño Japón, extraño a mi hermano, a mis amigos, a sumi… Quiero recuperar mi vida –Digo un poco desesperanzado, sé que es inútil decirlo-

-          No insistas Misaki –Me acaricia, alomejor buscando una respuesta de afecto pero no la encontrará ¿Por qué piensa que puede dominar mi vida como él quiera? No soy un objeto-

Los siguientes días podría decir que fueron normales dentro de todo lo anormal de la situación claro, aunque hoy Usagi san dijo que no lo esperara despierto que tenía que hacer unas gestiones. Me daba rabia porque el si podía salir de la isla y yo no.

Aprovechando que no regresaría hasta la madrugada seguramente, me fui a dar un baño a la playa que rodeaba la isla, definitivamente era una vida de rico, como Usagi san lo era.

Nadé con todas mis fuerzas de un lado hacia otro, me encantaba nadar y sentir como el agua rodeaba mi cuerpo y lo rociaba con una paz que no tenía. Podría haber estado mucho tiempo más pero mi barriga decía lo contrario, tenía hambre. Salí, cogí la toalla y me empecé a secar el pelo, aún me recuerdo de cuando me lo hacía Usagi san, era como si fuera un niño pequeño pero me gustaba, viejos tiempos supongo.

Me quedo sorprendido al ver un… perro. ¿Qué demonios hace un perro aquí? Me mira jadeando con la lengua fuera, siempre me gustaron los perros pero me extrañaba que hubiera alguno en esta pequeña isla.

-          Hola pequeño –Me acerqué a acariciarlo, se dejó hacer muy manso. Me sentía un poco tonto hablando con un perro pero al fin y al cabo no lo podía hacer con nadie más- ¿Me acompañas? –Le sonreí-

Me contestó con un ladrido, sinceramente si no lo veo no me lo creo. Entré a la casa por la ventana, no es que me guste entrar por las ventanas pero era de esas ventas grandes que se corren de un lado a otro, ya me entendéis, con el perro detrás. Era muy bonito, de color beis no muy peludo y con una cola que se movía de un lado a otro, entré a la cocina buscando algo rápido para comer, cogí unas galletas y me las devoré en 5 minutos pero el perro me miraba suplicante.

-          ¿Tienes hambre? –Pregunté como si fuera lo más normal del mundo hablar con un perro-

Para mi sorpresa es que me ladró diciéndome que sí con la cabeza ¿Acaso me entendía? No lo podía creer, pero bueno usagi san era un vampiro, todo era posible. Le di unas pocas y me pasé toda la tarde jugando con él, era un buen método de distracción y era bastante cariñoso, se dejaba acariciar y me buscaba para que lo hiciese. Por lo menos me hacía sonreír, cosa que no hacía mucho desde que estaba en la pequeña isla.

Sinceramente la noche desde la arena de la playa era hermosa, un aire tan puro, un viento cálido, la naturaleza que parecía que estuviese viva. Todo parecía mágico. Me apoye en el lomo del perro, decidí no ponerle nombre porque seguramente tendría dueño aunque sinceramente estaba pensando seriamente en quedármelo. Me quedé mirando al cielo pensando en mi futuro ¿Qué me esperaba? ¿Vivir con Usagi aquí hasta que me muera? No es que tuviese una vida muy social en Japón, pero tenía gente a la que quería mucho.

Decidí irme a dormir, el perro me seguía cosa que me inquietaba y me reconfortaba a la vez por lo menos así no me sentía tan solo. Empecé a desnudarme hasta quedar en bóxer, por más que lo llamaba el perro seguía mirando fijamente a la pared dándome la espalda, me parecía que no me quería mirar mientras me desvestía, reí ligeramente ya que era imposible pero me hacía gracia imaginármelo.  Me acosté en la cama y me tapé y llame al perro para que me acompañara.

-          Pss pss hey, sube aquí conmigo –Le sonrió para darle confianza, me hizo caso a la primera cosa que me extrañó, era un perro muy obediente. Se recostó al lado mío y se hizo un círculo, no le di más importancia y me puse a dormir-

-          Hey Misaki ¿Ya no nos quieres? - ¿Hermano? E-espera, a su lado está su esposa y, pero si también está mi sobrino y mis amigos también, ¡Aikawa san! ¿Están todos?-

-          C-claro que os quiero, a todos –Me intento acercar pero se van alejando, mientras más me acerco más se alejan-

-          Entonces ¿Por qué nos dejas solos? –Hermano, ¿Por qué me dices estas cosas? Corro detrás de ellos, ahora me dan la espalda, intento alcanzarlos, me pongo a correr ya desesperado tras ellos pero no, se van y me dejan atrás solo. Ahora hay oscuridad, blanco, marrón, azul ¿Qué pasa? ¿Ya estoy loco? ¿Mi hermano? ¿Y los demás? AAAAAAH!!!-

E-era un sueño, estoy agitado, jadeo como un tonto, me empiezo a tallar la cara para quitarme el sudor, no me gustan las pesadillas. P-pero ¿QUÉ ES ESTO?

-          AAAAAAAH!!! –Chillo como un niño ¿Q-quien es ese chico desnudo en mi cama? Se despierta lentamente y se sobresalta, cosa que hace que yo también me sobresalte cayéndome de la cama-

-          L-lo siento señor por favor déjeme ayudarle –Me levanta de un tirón ¿P-pero que fuerza es esta? Espera un momento, él és…él es el hijo de María ¿Qué mierda hace aquí? Esto ya me empieza a asustar-

-          ¿Q-que haces aquí? ¡V-vistete! –Le grito mirándole con un poco de miedo-

-          ¡Por favor no me tema, yo soy el perro no tiene nada que temer! –Me coge del brazo con una mirada de cachorro, esos ojos verdes tan profundos… ¿Pero que estoy pensando? –

-          ¿Qué eres? –Pregunto un poco más calmado-

-          Soy un canino –Me deja absolutamente igual a como estaba-

-          I-idiota ya sé que los perros son caninos ¿Qué eres tú? -¿Me tomaba por tonto?

-          No, señor, me refiero a que pertenezco a la tribu de los caninos, no tiene nada que temer, no le haré nada malo solo quería estar tiempo con usted –Me mira con tristeza ¿No habré dañado sus sentimientos no?-

Iba a darle algo para que se tapase pero de pronto abrió la puerta usagi san como si supiese lo que estaba pasando, me quedé en blanco ¿Qué se pensaría de esa situación?

-          Chucho de mierda –Frunció el ceño como jamás lo había visto, se movió a una velocidad inhumana endureciendo su puño y aventándole contra la pared ¿Qué se supone que tenía que hacer?-

-          Usagi déjalo –Grité poniéndome de pie para ir a ver al chico cual no me sabía su nombre, pero usagi me empujo un poco brusco a la cama otra vez-

-          Quédate ahí, yo y este perro asqueroso lo vamos a arreglar fuera de aquí –Dijo más que enojado-

Continuará...

Comentarios

  1. Dios, he muerto *^*
    Siguiente por favor ;///;
    PD: Me encantó lo del hijo de María, morí de risa y de ternura *A*

    ResponderEliminar
  2. Sii sta muy bueno sicue subiendo

    ResponderEliminar
  3. wooo..... esta buenoi!!.... tu siempre escribiendo cosas tan interesantes.. pero no terminas lo anterior jaja... ya perdi el hilo con las otras historias..ahora quiero mas de esta ke esta buena

    ResponderEliminar